Las acuarelas y los niños

Creo que lo he mencionado alguna vez, pero allá va… ¡A los niños les encanta pintar! ¡Y más si son acuarelas!

Desde que soy mamá he observado que algunas veces tenemos miedo de dejar que los niños exploren los colores puros. Sin embargo, en la filosofía Waldorf, de la que os he comentado que leo mucho, Steiner argumentaba que los niños no deberían dibujar con pintura sino que más bien deberían pintar con color. Es decir, que deberían jugar con el color, formando formas de color en lugar de ilustrar o colorear dibujos. Así, deberían hacer pinturas puras y abstractas, lo cual resulta complicado para el ojo adulto que a veces busca ver representado en el lienzo cosas del mundo físico reflejadas con precisión. Sin embargo, parece evidente que los niños prefieren expresar su creatividad superponiendo colores (usando la técnica de mojado sobre mojado), pitando sobre pintura y disfrutan de desarrollar esta expresión artística sin los límites impuestos por las líneas de un dibujo… porque, seamos sinceros, ¿Cuántos niños realmente colorean dentro de las líneas? ¿No es acaso una conducta aprendida y muchas veces obligada por sus mayores?

Así que hoy os dejo estas fotos, y una reflexión. ¿Dejamos que nuestros niños exploren el arte y los colores o les confinamos a una duras líneas sobre un papel representando a Bob Esponja o a Mickey Mouse?

Pintando con acuarelas
Pintando con acuarelas
El mismo papel un rato más tarde... ¡siguió evolucionando su pintura hasta esto!
El mismo papel un rato más tarde… ¡siguió evolucionando su pintura hasta esto!
¡Colaborando para hacer un cuadro súper chulo para una amiga!
¡Colaborando para hacer un cuadro súper chulo para una amiga!

Por cierto, si queréis una recomendación de acuarelas, os comento que como las Stockmar pocas. Son mis prefes, no gano nada con hablaros de una marca sobre otra, pero son muy opacas, duran una eternidad y no contienen tóxicos por lo que son muy seguras para los pequeños, no son baratas pero creo que merecen la pena.

Blandiblu casero (y sin tóxicos)

Llámalo blandiblú, moco de elefante, slime, guarrería… Esa masa viscosa y pegajosa con la que torturábamos a nuestras madres y con la que jugábamos sin parar. Al final acababa la pobre llena de arena, pelusa y chinitas porque pasábamos el blandiblú por todas partes. Pero molaba. Molaba mucho.

¿Quieres hacer la tú? Es súper fácil, solo necesitarás dos ingredientes:

– Semillas de Plantago Psyllium (preferiblemente sin colorante)

– Agua

¡Blandiblú casero!
¡Blandiblú casero!

¿Dónde puedes encontrar las semillas esas? Fácil, en Internet. Yo usé Metamucil (pero tiene color y sabor naranja) y he visto este sin colorante aquí.

Lo bueno de comprarlo sin colorante es que podrás teñirla del color que elijas usando colorantes alimentarios.

¿Cómo se hace?

Paso 1:

Echa 1 cucharada de polvito de physillium por 1 taza de agua en una olla pequeña, si quieres más cantidad, multiplica manteniendo esta proporción.

Paso 2:

Bate con unas varillas y llévalo a ebullición y deja que hierva un poco (subirá mucho mucho mucho).

¡Mira cómo sube! Aquí solo hay 2 cdas y 2 tazas de agua.
¡Mira cómo sube! Aquí solo hay 2 cdas y 2 tazas de agua.

Paso 3:

Aparta la olla del fuego y deja enfriar un poquito.

Paso 4:

Vuelve a poner la olla en el fuego, ahora unos 4-5 minutos.

Paso 5:

Extiende sobre una placa de horno para que se enfríe.

Se me quemó una chispa por tener el fuego demasiado alto demasiado tiempo
Se me quemó una chispa por tener el fuego demasiado alto demasiado tiempo

Paso 6:

¡¡¡¡JUGAR!!!!

¡Qué recuerdos!
¡Qué recuerdos!

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Nota: También se puede hacer en el microondas según cuentan aquí, pero yo preferí usar la vitro. Para el microondas tienes que poner la mezcla en un bol apto para microondas muy muy grande (recuerda que crece mucho al hervir) y dejarlo durante unos 3 minutos. Os recomiendo que vayáis mirando la mezcla en intervalos de 30-45 segundos, porque cada microondas es distinto.

Nota II: Me dicen que se puede hacer también con Plantaben, que funciona aunque no sea la misma fibra!

¿Te animas a hacerlo? ¡Es una actividad sensorial divertidísima para tardes lluviosas!

Pasta de sal DIY (Receta)

La masa de sal es todo un clásico, se prepara en un periquete y garantiza horas de diversión además se guarda muy bien en un recipiente hermético durante un par de meses.

¿Qué necesitas?

1 parte de agua templada

1 de sal fina

3 partes de harina

Colorantes alimentarios o témperas y pinceles

Moldes

¿Cómo se prepara?

Calienta el agua en el micro, échale la sal para que se disuelva, así no te saldrán grumitos y mézclalo con la harina… añade harina o agua según veas la consistencia de la mezcla (hasta que no se pegue al bol donde la estás preparando). Ahora solo te queda separar la masa en varias partes para teñirla si vais a jugar con ella como plastilina. Si vais a usarla para hacer figuras, os recomiendo usar la masa blanca, es decir, sin teñir y luego pintarla con las témperas.

Masa de sal_3

Y… ¡a jugar!

Masa de sal_5 Masa de sal_4

A los niños les encanta jugar con esta masa, es un pelín más firme que la plastilina. Moldear con pastas y plastlinas les ayuda a desarrollar la motricidad fina, además de estimular la creatividad! Además es ideal para días de lluvia en los que no puedes salir a la calle o al parque.

¡Lo mejor de esta masa es que la puedes hornear y hacer adornos con ella!

Masa de sal_2

¿Tus peques son más mayores? ¿Por qué no usáis esta masa para hacer los adornos del arbolito de Navidad? Seguro que le encanta ver cómo sus creaciones adornan el árbol familiar.

Para ello, tendrás que ponerle una horquilla ancha o un clip (para tener a qué atar un lacito para colgarlo del árbol) y hornear la masa durante 2 horas a unos 120ºC, pintar a vuestro gusto y barnizar (eso último mejor lo hacemos los papis).

Nota: Si tenéis niños de varias edades y algunos todavía se meten todo en la boca os recomiendo usar un barniz apto para juguetes, los encontraréis en grandes almacenes de bricolaje o en tiendas de manualidades.

¿Te animas a hacerla?

Nota 2: Una amiga me ha comentado que ella ha cocinado esta masa en el microondas!!! Dice que le lleva solo 3 minutos pero que tendréis que probar de 30 en 30 segundos porque cada micro es diferente. No lo he probado porque me lo ha comentado al ver este post. ¡Ya os contaré cuando lo pruebe!

Arena lunar

¡Esta actividad ha sido una de las preferidas de los Mellis! Se pasaron más de dos horas jugando tranquilamente y luego vino nuestra vecina de cuatro años y jugaron juntos otra hora más.

¿Qué necesitas?

Harina

Aceite de bebé

Un barreño

Moldes, cucharones, cubitos…

 

Tras estudiar varias recetas de Arena Lunar (también llamado Moon Sand o Cloud Dough) y hacer un par de pruebas os dejo aquí la que más nos ha gustado:

9 partes de harina por 1 de aceite.

¿Por qué esta proporción y no otra? Pues en las pruebas que hemos hecho, algunas dejaban manchas de aceite porque tenían demasiado aceite y otras no se apelmazaban porque tenían muy poco aceite…

Dos ingredientes... Aceite y harina... ¡nada más!
Dos ingredientes… Aceite y harina… ¡nada más!

No esperéis que quede como una masa, porque no es así. De hecho parece que la mezcla está muy seca, pero en cuanto la aplastas un poco se amolda a la perfección:

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VARIACIÓN: Si tu niño es muy pequeño y se mete todo en la boca todavía, sustituye el aceite de bebés por un aceite vegetal suave, como el aceite de almendras, de girasol o de maíz…

¿Os apetece un “heladito” de arena lunar?

Helado lunar
Helado lunar

NOTA: Es mejor que hagáis esta actividad en la cocina o en una terraza. No mancha, pero al final la harina acaba metiéndose por todas partes…. Si lo hacéis en una zona confinada, será más fácil de recoger.

Si os apetece jugar con ella otra vez, podéis guardar la mezcla en un tupper y aguantará varios meses.

Ligero como una pluma

Intento darle a los Mellis muchas oportunidades de probar distintas texturas y sensaciones. Para ello, usamos unos bidones sensoriales… que básicamente son una caja grande o una palangana con ingredientes o materiales para que puedan experimentar con ellos.

Hoy, hemos jugado con plumas.

¿Qué necesitas?

Unas plumas (las nuestras son de una tienda de manualidades local)

Una caja o palangana

Pinzas (opcionales)

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Les ha encantado ver cómo flotaban cuando las lanzaban al aire, sentir las plumas entre los deditos y disfrutar de los colores.

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Luego intentamos usar las pinzas, pero estaban muy duras para que ellos las manejasen fácilmente, así que he tenido que comprar otras más apropiadas para sus manitas.

plumas_1

¿Habéis experimentado alguna vez con texturas?

Jugando con agüita.

No sé si a vuestros hijos les gusta tanto el agua como a los míos… ¡pero estos tienen verdadera pasión por todo lo que implique estar jugando con agua! Así que este fin de semana me puse manos a la obra y preparé todo para que pudieran jugar hasta que se hartaran con el agua.

¿Qué necesitas?

  • Cubos
  • Cucharones
  • Colador o tamiz
  • Embudos
  • Cubos pequeños
  • Molde para magdalenas (o huevera de la nevera si no la usas)
  • Toalla
  • Una muda de ropa
¡A jugar con agua!
¡A jugar con agua!

Llené los cubos con agua templada porque ayer hacía bastante brisa, cuando haga más calor no creo que haga falta.

Salpicando, que es gerundio.
Salpicando, que es gerundio.

Como puedes ver, tampoco necesitas mucho espacio para esta actividad. Incluso puedes hacerlo en las zonas comunes de una urbanización, en un jardín pequeño, o una terraza.

Pasando el agua de un cubo a otro.
Pasando el agua de un cubo a otro.

¡La imaginación es el límite! Deja que tu pequeño/a experimente con el agua y los cacharros que le hayas sacado. Si ves que pierde interés, ponte a jugar tú, sin decirle nada, a transferir agua de un sitio a otro por ejemplo, y ¡verás lo poco que tardan en seguir tu ejemplo!

¡Juego solo porque ya soy mayor!
¡Juego solo porque ya soy mayor!

¡Ale! ¡A disfrutar!