Huevos de colores

Estoy intentando trabajar los colores con los peques, así que hemos estado usando los corazones de colores que os conté en este post y unos huevos de madera.

¿Qué necesitas?

Unos huevos de madera

Pintura en colores primarios y secundarios (a mí me encantan las acuarelas de Stockmar, pero valdrían pinturas acrílicas)

Barniz incoloro apto para juguetes (disponibles en almacenes de bricolaje)

Una huevera

Una cestita

Lo primero que tienes que hacer es pintar los huevos con las pinturas y que los selles con el barniz, estos barnices al agua suelen tardar una semana más o menos en curar, así que tendréis que hacerlos de antemano.

photo 1 (15)

Mis peques se lo han pasado genial pasando los huevos de la cesta a la huevera y vuelta a la cesta y vuelta a la huevera… Les iba diciendo y preguntando los nombres de los colores y poco a poco iban aprendiendo los colores y repitiendo los nombres.

photo 2 (11) photo 3 (8)

Para complicar un poco la actividad, pinté la base de la huevera en los colores correspondientes y ellos se pusieron a clasificar los huevos por colores.

photo 5 (3)

Los Mellis han disfrutado mucho de esta actividad, y ahora también juegan con los huevos en su cocinta, por lo que tiene varios usos. Te recomiendo reservar este tipo de actividades para esos días de lluvia en los que tenemos menos opciones…

¿Te animas a hacerle unos a tu peque?

Blandiblu casero (y sin tóxicos)

Llámalo blandiblú, moco de elefante, slime, guarrería… Esa masa viscosa y pegajosa con la que torturábamos a nuestras madres y con la que jugábamos sin parar. Al final acababa la pobre llena de arena, pelusa y chinitas porque pasábamos el blandiblú por todas partes. Pero molaba. Molaba mucho.

¿Quieres hacer la tú? Es súper fácil, solo necesitarás dos ingredientes:

– Semillas de Plantago Psyllium (preferiblemente sin colorante)

– Agua

¡Blandiblú casero!
¡Blandiblú casero!

¿Dónde puedes encontrar las semillas esas? Fácil, en Internet. Yo usé Metamucil (pero tiene color y sabor naranja) y he visto este sin colorante aquí.

Lo bueno de comprarlo sin colorante es que podrás teñirla del color que elijas usando colorantes alimentarios.

¿Cómo se hace?

Paso 1:

Echa 1 cucharada de polvito de physillium por 1 taza de agua en una olla pequeña, si quieres más cantidad, multiplica manteniendo esta proporción.

Paso 2:

Bate con unas varillas y llévalo a ebullición y deja que hierva un poco (subirá mucho mucho mucho).

¡Mira cómo sube! Aquí solo hay 2 cdas y 2 tazas de agua.
¡Mira cómo sube! Aquí solo hay 2 cdas y 2 tazas de agua.

Paso 3:

Aparta la olla del fuego y deja enfriar un poquito.

Paso 4:

Vuelve a poner la olla en el fuego, ahora unos 4-5 minutos.

Paso 5:

Extiende sobre una placa de horno para que se enfríe.

Se me quemó una chispa por tener el fuego demasiado alto demasiado tiempo
Se me quemó una chispa por tener el fuego demasiado alto demasiado tiempo

Paso 6:

¡¡¡¡JUGAR!!!!

¡Qué recuerdos!
¡Qué recuerdos!

photo 3 (1)

Nota: También se puede hacer en el microondas según cuentan aquí, pero yo preferí usar la vitro. Para el microondas tienes que poner la mezcla en un bol apto para microondas muy muy grande (recuerda que crece mucho al hervir) y dejarlo durante unos 3 minutos. Os recomiendo que vayáis mirando la mezcla en intervalos de 30-45 segundos, porque cada microondas es distinto.

Nota II: Me dicen que se puede hacer también con Plantaben, que funciona aunque no sea la misma fibra!

¿Te animas a hacerlo? ¡Es una actividad sensorial divertidísima para tardes lluviosas!