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Un móvil por San Valentín

Hola! 👋🏻

He decidido dejar de disculparme con vosotros por no publicar más y dejar de sentirme culpable por no llegar (esto todo da para otro post de introspección, pero no es el momento) y publicar cuándo y cómo pueda… porque siendo realistas, ¡apenas me da la vida!
No sé qué tal anda el tiempo por vuestras casas, pero aquí llevamos dos días de lluvia y frío y acabamos de estar todos malitos así que no es plan de salir a mojarse.

Como hace un día de perros os traigo una manualidad súper mona que estamos haciendo para San Valentín. 

¿Qué necesitas?

– un palo que hayáis encontrado por el campo
– cinta de yute o lazo 
– papel de acuarela o cartulina (mejor el de acuarela)
– pinturas, témperas o acuarelas 
– tijeras 

Este trabajito requiere un poco de preparación por nuestra parte, dependiendo de la edad de los peques será más o menos. Primero hay que trazar y recortar unos corazones, yo he hecho diez de cada tamaño… Mis Mellis ya recortan bastante bien con tijeras de “mayores” así que me he ahorrado tener que recortar todos! Bien!

Luego viene lo divertido! PINTAR!!!! Como son para San Valentín hemos usado tres colores un poco ñoños: rosa, morado y blanco.

Luego hay que dejar que se sequen bien, por lo que podemos hacer esto por la mañana y terminar todo por la tarde….

 
Ahora solo queda usar la perforadora para hacer agujeros arriba y abajo del corazón, esto lo tuve que hacer yo porque está dura de narices y los peques no tienen tanta fuerza en las manos.
Pero para enhebrar les sobra motricidad final, así que les puse a hacerlo y me ocupe yo de los nudos.

Y a la puerta!!!! A que ha quedado monísimo?? 💗💗💗💗 
Aunque nosotros no celebramos San Valentín y otras fiestas, hemos observado que celebrarlas hasta cierto punto con los niños les ayuda a comprender el paso del tiempo y los ritmos del año. También nos da lugar a crear actividades temáticas y engancharles más con esas actividades por resultarles “especiales”. 
¿Os animáis a hacer este móvil o una versión propia? 

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¿Advientamos?

Pero qué poquito queda para la Navidad…. ¡unas pocas semanas y ya estaremos entre gambas y turrones! Y luego la montaña infinita de regalos para grandes y pequeños.

Pero, en medio de tantos villancicos, belenes y polvorones hay tiempo también para pensar en los demás y extender un poco el espíritu navideño y hacer también actividades culturales o artísticas. Vamos… ¡hay tiempo para todo!

Este año vamos a hacer nuestro propio calendario de adviento, y así hacemos más cositas juntos. 




¿Qué necesitas?



– Cartulina

– Tijeras 

– Regla

– Washi-tape o cinta adhesiva 

– Bolígrafo o lápiz 

Primero usaremos la regla y el lápiz para dibujar tiras en la cartulina que luego recortaremos. Una vez recortadas todas las tiras, haremos aros engarzados que pegaremos usando el washi-tape o cinta adhesiva. Nosotros además añadiremos algunas actividades especiales que escribiremos en la cara interna del aro. Y pondremos dos aros de distinto color para marcar su cumple y su fiesta.

Este “calendario” es una forma sencilla y visual para que los peques tengan cierta conciencia del paso del tiempo. 

En nuestro calendario incluiremos actividades de todo tipo, muchas de ellas solidarias, aunque a los 4 añitos las opciones son limitadas:

– Haremos una cajita para el proyecto “Operación Niño de la Navidad” 

– Ayudaremos a Aldeas Infantiles.

– Iremos a un concierto solidario.

– Llevaremos comida al banco de alimentos. 

– Pintaremos unas acuarelas para los abuelos de una residencia local.

– Llevaremos tapones al punto de recogida.

A esto añadiremos muchas más actividades y manualidades para ir pasando los días juntos…

¡¡Os espero en Instagram donde podréis ir siguiendo un poco nuestros avances!! ¡A ver si logro hacer tantas cosillas con los tres en casa!

¿Tienes más ideas? 👇🏻👇🏻escribe en los comentarios👇🏻👇🏻 ¡me encantaría saber qué estáis haciendo vosotros!

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¿A quién le toca?

Algunos de los mejores recuerdos que tengo de mi infancia tienen como telón de fondo un juego de mesa… así que no es de extrañar que me estuviera muriendo de ganas por introducir este tipo de juego a los peques.

A tan solo un mes y pico del cuarto cumple de los Mellis, y en vista de que se habían portado fenomenal con las vacunas de la gripe, decidí ir a una juguetería local a buscar un juego de mesa. ¡Madre mía! ¡Menuda selección! Resulta que hay muchísimas opciones para pequeñines…

La mayoría de los juegos de mesa para pequeñitos están llenos de colorines e imágenes divertidas, encontramos desde memos a dominós de animales, un bingo de imágenes y palabras (además estaba en inglés y castellano, ¡bingo!) y juegos colaborativos y competitivos.

Después de más de media hora mirando los juegos colaborativos, en los que todos los jugadores juegan en equipo y llegan todos juntos a la meta, y los juegos competitivos, me decanté por uno de los segundos porque me parecía más sencillo como primer juego.

Y es que los juegos de mesa tienen muchos beneficios:

  • Tiempo en familia. Muchas veces tenemos que buscar formas en las que involucrar a toda la familia y los juegos de mesa son una excusa ideal para reunirnos todos alrededor de una mesa.
  • Tiempo de calidad. Muchas veces pasamos tiempo con nuestros peques, pero, ¿es tiempo de calidad?
  • Mejora la comunicación. Dependiendo del tipo de juego la comunicación es más o menos esencial, pero siempre forma parte del rato en familia.
  • Ayuda a la comprensión de instrucciones y el seguimiento de normas básicas, como a esperar su turno y seguir la dinámica del juego.
  • Concentración. Ayuda a los pequeños a desarrollar las habilidades necesarias para concentrarse y estar tranquilos durante el juego. Habilidades que le serán de utilidad cuando vayan madurando.

Pues nada, ¡ahí tenéis una idea para  Navidad! Que el invierno es muy largo y las noches tardes son eternas y si hace mal tiempo peor… 




¡¡¡A JUGAR!!!

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Las acuarelas y los niños

Creo que lo he mencionado alguna vez, pero allá va… ¡A los niños les encanta pintar! ¡Y más si son acuarelas!

Desde que soy mamá he observado que algunas veces tenemos miedo de dejar que los niños exploren los colores puros. Sin embargo, en la filosofía Waldorf, de la que os he comentado que leo mucho, Steiner argumentaba que los niños no deberían dibujar con pintura sino que más bien deberían pintar con color. Es decir, que deberían jugar con el color, formando formas de color en lugar de ilustrar o colorear dibujos. Así, deberían hacer pinturas puras y abstractas, lo cual resulta complicado para el ojo adulto que a veces busca ver representado en el lienzo cosas del mundo físico reflejadas con precisión. Sin embargo, parece evidente que los niños prefieren expresar su creatividad superponiendo colores (usando la técnica de mojado sobre mojado), pitando sobre pintura y disfrutan de desarrollar esta expresión artística sin los límites impuestos por las líneas de un dibujo… porque, seamos sinceros, ¿Cuántos niños realmente colorean dentro de las líneas? ¿No es acaso una conducta aprendida y muchas veces obligada por sus mayores?

Así que hoy os dejo estas fotos, y una reflexión. ¿Dejamos que nuestros niños exploren el arte y los colores o les confinamos a una duras líneas sobre un papel representando a Bob Esponja o a Mickey Mouse?

Pintando con acuarelas

Pintando con acuarelas

El mismo papel un rato más tarde... ¡siguió evolucionando su pintura hasta esto!

El mismo papel un rato más tarde… ¡siguió evolucionando su pintura hasta esto!

¡Colaborando para hacer un cuadro súper chulo para una amiga!

¡Colaborando para hacer un cuadro súper chulo para una amiga!

Por cierto, si queréis una recomendación de acuarelas, os comento que como las Stockmar pocas. Son mis prefes, no gano nada con hablaros de una marca sobre otra, pero son muy opacas, duran una eternidad y no contienen tóxicos por lo que son muy seguras para los pequeños, no son baratas pero creo que merecen la pena.

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Hojas impresionantes

El otro día fuimos de paseo con los peques y recogimos un montón de hojas y ramitas para jugar esa tarde.

¿Qué necesitas?

Arcilla blanca (disponible en papelerías)
Un rodillo
Hojas y ramas

¡Se lo pasaron bomba haciendo impresiones con sus hojas!

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Después solo tuvimos que dejarlas secar y quedaron genial:

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Luego se pueden pintar con temperas o pintura de dedos.

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Pintando voy, pintando vengo

A los pequeñajos les encanta pintar, pero muchas veces les limitamos los soportes y los materiales por miedo a que manchen o simplemente porque no se nos había pasado por la cabeza.

Aquí os dejo una serie de fotos de soportes y distintos tipos de pinturas que hemos usado en los últimos meses…

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¿Y vosotros? ¿Habéis pintado con los peques en algo que no sea un folio? ¡Anímate y déjales pintar en algún soporte distinto!

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Magdalenas de plátano

Me encanta hacer repostería en casa y ofrecerles a los niños opciones sanas para sus desayunos y meriendas.

El otro día hicimos magdalenas de plátano, usando la receta de mi madre… ¡Y hoy la compartiré con vosotros!

¿Qué necesitas?

3-4 plátanos maduros (cuanto más pochos mejor)
1/3 taza de aceite de girasol
1 taza azúcar morena
1 1/2 tazas de harina
1 huevo
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 cucharadita de bicarbonato
1 pellizquito de sal

Precalentar horno a 180C

Machaca los plátanos, e incorpora el huevo batido y el resto de los ingredientes. Dependiendo de la textura que quieras puedes mezclarlo mas o menos, a mi no me gusta encontrarme trozos de plátano así que bato la mezcla mucho.

Vierte la mezcla en los papelitos de magdalenas en un molde.

Hornea durante unos 30 minutos (compruébalo pinchando el centro de una magdalena, si sale limpio está hecho)

A los peques les encanta mezclar y verter cosas y además podrán ver como transformamos ingredientes en una comida deliciosa!

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Nota: si queréis hacer las magdalenas en versión “light” podéis reemplazar parte o todo el aceite por compota de manzana (natural, sin endulzar). Queda riquísimo y harías toda la receta sin grasa! Además es una opción estupenda si tus niños comen pocas frutas o verduras!

¿Las hacéis y me lo contáis?