Nuestro monstruo de colores

Creo que no le revelo nada nuevo a nadie si digo que nos encanta el libro de Ana Llenas El monstruo de colores

En el cole tenemos la suerte de que las profesoras están trabajando la inteligencia emocional y la verbalización de los sentimientos con los niños de Ed. Infantil, por lo que lo que trabajamos en casa se ve reforzado en el cole y viceversa.

Hacía tiempo que quería seguir las recomendaciones didácticas que hacen en la web de Ana Llenas para trabajar los conceptos del libro, pero con Miss A tan pequeña no encontraba ni fuerzas ni ánimos para ponerme a ello. Sin embargo, el otro día me vi forzada a hacerlo… Teníamos de invitada a una amiguita de los Mellis para jugar por la tarde y mi hijo entró en cólera por una chorrada (en mi opinión) y un mundo (en la suya) y por más que intentaba razonar con él, me resultaba imposible llegarle. La Mami de su amiga me dijo que estaba trabajando el libro en casa y me recordó los botes!!! Así que al día siguiente me fui a buscar unos mini tupper y lanas de colores para hacer nuestra propia colección de botes y estamos hablando de cada emoción a diario… Y cogiendo el bote con la lana correspondiente cuando estamos hablando de una emoción.

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Los niños hicieron los ovillos para los botes

No voy a deciros que esto sea la panacea y que nos niños comprendan enseguida estos conceptos tan complejos que muchos adultos tampoco sabemos comprender a veces… Pero sí os diré que ayuda mucho.

También hemos empezado a hablar de qué nos ha hecho sentir felices, tristes, enfadados y qué nos ha dado miedo o nos ha transmitido calma cuando llegan del cole. ¡Creo que nos está ayudando a todos a entendernos mejor!

¿Te animas a hacerlo?

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Emparejando lanas y sentimientos
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"Mamá, hoy me siento rojo"
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Semana Santa

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No school today?, by Adam Howarth

 

Quedan apenas unas horas para que liberen a pequeños de todo el país para que empiecen a disfrutar de sus vacaciones de Semana Santa, y apenas quedan unas horas para que padres de todo el país nos estemos preguntando qué hacer con ellos durante los días que estarán en casa.

No sé cómo sería cuando vosotros eráis pequeños, pero para mí la Semana Santa era eso, una semana, pero ahora, entre el viernes de antes y el lunes y martes de Pascua (¿QUÉEEE?) nos encontramos con la realidad: ahora nuestros hijos tienen 12 días de vacaciones en los que sobrarán horas para hacer el ganso y a los padres nos faltarán horas de descanso.

Pues mientras pensaba en todo esto y me preguntaba cómo me iba a apañar con tres niños (+ dos perros) en casa, y me echaba a temblar ante la circunstancia llegué a la conclusión que no estaba sola en esta situación y pensé que mis lectores querrían tener algunas ideas en el cajón desastre de sastre.

Después de mucho pensar, he visto que lo que más nos conviene es mantener cierta rutina. Así que he estructurado el día en una serie de actividades muy fijas para luego jugar con ellas; os cuento:

Por las mañanas, teniendo en cuenta que todos tenemos más energías (yo, después del café, claro está) nos dedicaremos a actividades físicas, iremos a parques, quedaremos con nuestros amiguitos del cole y plantaremos en nuestro jardín, entre otras cosas. Después de comer se dormirán la siesta para darme un bien merecido descanso, o más bien para poder trabajar en los mil proyectos que tengo pendientes en mi otro trabajo, es decir, el que me paga con euros y no abrazos. Y por las tardes nos dedicaremos a actividades más artísticas y al juego libre, por supuesto y que no falte nunca.

He pensado presentarles con la actividad del día usando un mismo hilo conductor, en este caso un huevo de pascua de cartón que me agencié en una tienda Tiger. Ahí les pondré pistas, en forma de dibujo, de lo que haremos ese día. Espero que les haga gracia el buscar el huevo todos los días y ver qué sorpresa les he preparado.

Mi lista de actividades “moviditas” incluyen paseos por el campo, plantar en el jardín, recolectar flores que luego prensaremos, quedadas con amiguitos y las obligadas visitas al arenero y al parque.

Por las tardes probaremos la técnica del collage con papel de seda sobre cartulina, pintaremos en el jardín con témperas y nuestro atril, secaremos las flores que hayamos recolectado por la mañana, haremos bizcochos o comeremos palomitas mientras vemos una peli…

¡Y es que doce días dan para mucho y hay que buscar la forma de sobrevivir disfrutar de cada momento!

Si queréis ver cómo progresamos con todas estas locuras os recomiendo que sigáis la cuenta de Instagram o la de Facebook, donde iré colgando fotitos de nuestro día a día.

¿Y vosotros? ¿Tenéis pensado algo especial? ¡Contádmelo en los comentarios!

(don't) put all your eggs in one basket. (Explore'd!), by Charles Rodstrom
 (don’t) put all your eggs in one basket. (Explore’d!), by Charles Rodstrom

 

Una calabaza de Halloween diferente…

Muchos de vosotros os estaréis tirando de los pelos por la invasión de Halloween que parece estar tomando más protagonismo a cada año que pasa. Os guste la fiesta o no, es todo un ejemplo de apropiación cultural, pero bueno, como casi todo… como bien dijo una amiga mía: “La Navidad tampoco se inventó en Cuenca”.

Pocos sabréis este detalle, pero yo soy de EEUU, y he crecido rodeada de estas tradiciones. Como estadounidense, una de las cosas que más me ha sorprendido de la adaptación española de la fiesta es el énfasis en las partes más tétricas de la fiesta con los niños más pequeños. Mientras mis amigos en Estados Unidos visten a sus chiquitos de Osos Amorosos, animales o princesas; en España, me veo rodeada de fantasmas, brujas, monstruos y zombies. Y si a esto le unimos que, con la entrada de los Mellis en el cole no hay manera de evitar esta fiesta y encima nos han pedido que hagamos una manualidad de Halloween para exponer en el colegio…. pues al final me he tenido que arremangar y ponerme manos a la obra para hacer algo chulo. Y… como no tengo ni pizca de vergüenza, me he copiado de una amiga que hizo una calabaza hace poco con su pequeño… ¡Os cuento cómo hacerla!

¿Qué necesitas?

1 Calabaza de Halloween

Trozos de ceras de colores (los típicos cachitos que tenemos todos por ahí)

1 pistola de silicona y barras

1 secador de pelo

Los materiales
Los materiales

Esta manualidad exige un poquito más de preparación por nuestra parte, y os recomiendo que no uséis la pistola de silicona delante de vuestros hijos porque estos chismes cogen una temperatura que no es ni normal…

Paso 1: Pegar los trozos de cera a reciclar sobre la calabaza usando la pistola de silicona.

Preparación....
Preparación….

Paso 2: Proteger la mesa de trabajo o hacerlo en la calle (¡¡¡¡salpica!!!!!)

Paso 3: Encender el secador a máxima temperatura y mínima potencia.

Concentración máxima con el secador. ¡¡Me la como!!!
Concentración máxima con el secador. ¡¡Me la como!!!

Paso 4: ¡Divertirse!

Las ceras derretidas molan mil... ¡Un poquito de juego libre al terminar!
Las ceras derretidas molan mil… ¡Un poquito de juego libre al terminar!

¡Mirad cómo quedó! Por cierto, ¿qué os parece mi tripón de 39 semanas? No puedo más, ¡¡a ver si sale ya el bicho!!

¡¡¡Sal ya!!!
¡¡¡Sal ya!!!

¡Contadme si hacéis la calabaza y no dudéis en hacerme las preguntas que queráis!

(Des)Adaptación escolar

Llevo varias semanas sin publicar porque me he encontrado bastante debilitada con una anemia terrible en estas últimas semanas de embarazo… y es que la recta final es la más difícil, estamos tan cerca del momento de verle la cara a nuestro retoño, pero aún queda y el cuerpo no responde igual al primer embarazo que al segundo. Pero bueno, es lo que hay. ¡No os preocupéis! ¡Ya dejo de lloriquear!

Imagen de Kool Cats Photography over 5 Million Views
Imagen de Kool Cats Photography over 5 Million Views

Pues hoy toca post protesta. Lo siento, pero es así. Llevamos todo el verano con los Mellis en casa, haciendo actividades, yendo a visitar sitios (si nos seguís por Instagram y Facebook habréis visto algunas fotillos) y pasando mucho tiempo de calidad en familia. Pero esta semana se acabó “lo bueno” y tocaba volver a las aulas…

Hasta ahora, he de decir que el concepto de “período de adaptación escolar” me parecía una idea positiva y un concepto que podía ayudar a los más pequeños a asimilar el paso de casa o guardería al colegio “de mayores”.  Hoy, no lo tengo tan claro. Os cuento. Esta semana hemos tenido un horario relativamente normal el martes, miércoles y mañana viernes, es decir, entramos tarde y nos vamos pronto, pero hoy ha sido un desastre…  Necesito que alguien me aclare qué beneficio psicológico o pedagógico tiene llevar a un niño a las 11 de la mañana y que estén ahí tan solo una hora. Mis hijos se han levantado, se han vestido, han desayunado, se han puesto a jugar conmigo y de repente… “¡NIÑOS, AL COLE!” ¿Qué están aprendiendo con este horario? ¿Qué hábito están asimilando? Os lo digo yo: NINGUNO. Y la semana que viene empiezan de lleno con el horario completo después de unos pocos días de horario despendolado.

Han aprovechado este tiempo para conocer a su profesora y nada más, no han aprovechado esta semana para entender el ritmo de la clase, qué actividades más o menos establecidas tiene el día…  Para ver donde tienen que colocar cada cosa, porque está todo a medias, la clase sin terminar de poner… Los profesores con niños entrando y saliendo por turnos, los niños despistados “¿Hoy vengo una hora? ¿Vengo dos? ¿Me toca patio? ¿O no?”

Y mi pregunta es: ¿A quién beneficia realmente esta pseudo adaptación? A los padres no, que no nos da tiempo a tomarnos ni un café entre soltar a un niño y salir pitando a buscarle. A los niños tampoco, porque viendo el descoloque de los míos y de sus compañeros no creo que esto haya creado ningún tipo de hábito. A los profesores lo dudo, porque aunque son los que salen más beneficiados del tema, dudo que sea una forma práctica de trabajar… con unos niños que entran, otros que salen, otros que se cambian de turno. Es decir: DESORDEN.

Imagen de Avolore  Usada bajo licencia Creative Commons.
Imagen de Avolore
Usada bajo licencia Creative Commons.

Pues desde este humilde blog me gustaría levantar una voz pidiendo cordura a la hora de diseñar el período de adaptación de los colegios… me gustaría pedir que fuera más uniforme. Que los niños no tuvieran tanto caos, que fueran aprendiendo a qué atenerse, algo que realmente facilite su transición a la vida de la escuela “post-adaptación”. Me parece bien que exista cierto proceso para facilitar su entrada, pero el sistema actual, o al menos el que nos ha tocado a nosotros y a otros padres que conozco que están repartidos por todo el país no beneficia  a nadie… al menos que yo vea.

¿Vosotros qué opináis?